30-7-25. Bienvenidos a mi primer final desaprobado, desde 2017 claro. el final de matemática del curso de ingreso, hoy computación de datos y algoritmos. Debe estar por ahí el problema, mi debilidad, no sé,
en la relación entre esas dos materias. algo con la lógica o el razonamiento matemático que no es mecánico.
Pero eso ya pasó, mi mente automáticamente después de bajarse de un bondi se sube al próximo que pasa no importa bien a donde vaya, o si, y ya sabe a dónde va y por eso lo hace.
de golpe, en soundcloud, después de demos del maze, arrancan a sonar mis propios tracks en los auriculares, viajé a ¿2021? un año del que no me olvido fácil. Hubo algo ese año, algo en el que quedé pegado.
me mudé solo.
arranque a tocar en dos bandas, una es mi banda, en la que aún toco. la otra, la mejor banda del oeste junto con algunas otras más. (realmente lo creo, y si es justamente maze).
ensayos a las 2pm en san justo. capaz porque esos hechos fueron irrepetibles que no puedo dejar de recordarlos.
también tipo 16pm, sentado en la bici, mirando un partido en el club amancio alcorta, un club de (técnicamente) mi barrio, el cual acababa de conocer.
queda en unas calles que nunca pasarías si no es porque vas ahí a esa cancha, o a alguna casa de esas cuadras. no queda de paso a ningún otro lado, por eso lo conocí en ese momento,
donde pasaban cosas que hoy son irrepetibles, como pasar por ahí. o cómo pasar por cualquier entrecalle de tu barrio por la que no pasas porque siempre estás yendo a algún lado
y no simplemente recorriendo sin destino, como yo ese día.
Vi el partido. tipos +27 jugando, con estado físico peor que el mío (en ese momento y ahora). un caballo atado a un árbol, niños y mujeres viendo también.
Yo era raro, estaba ahí sin que nadie me conozca y con una pentax analógica.
esa imágen me quedó durante un largo tiempo, algo me conmovió de ese partido, quería ser parte de ese escenario,
de ese fútbol que seguro se vive con más pasión adentro de la cancha que el que vivo siempre yo, en el josé amalfitani, donde la pasión está afuera de la cancha, en la tribuna, y no adentro.
ahí era al revés. eso me conmovió. afuera había tan solo familiares, o amigos, que bancan, de verdad no les importa el resultado. ¿y si uno de ellos errara un penal,
como aquella vez en la libertadores 2011, que desde la popular este quedé marcado para siempre por el sentimiento de derrota como si hubiese sido un accidente que me dejó una cicatriz visible para toda la vida?
¿Cuántos días le duraría la vergüenza de caminar por el barrio?
la cancha estaba (está mejor dicho) en Emilio Mitre, cerca del río reconquista al cual le tengo un especial cariño, porque todos lo odian.
es la nostalgia capaz, todos tendríamos que amar al río, respetarlo, admirarlo, quererlo y ser agradecidos de su existencia.
mientras tanto el río que queda a 7, 8 cuadras de mi casa está ahí, humillado. los más bacanes dejan de respirar cuando pasan por ahí,
los otros simplemente lo ven como lo que hay, lo que tocó. cargado con basura, contaminado por anda a saber ya qué. el resultado más fiel y visible del capitalismo,
aunque nadie lo puede ver, como siempre se echan la culpa entre ellos, entre los mismos ciudadanos.
Mi abuelo me cuenta que había un balneario ahí, que se metían a disfrutarlo, a recorrerlo. una vez leí que hasta hubo una playa nudista. no puedo pasar por ahí sin preguntarme, todas las veces que lo hago,
¿cómo carajo vamos a haber permitido que termine así? es nostalgia de un tiempo que no viví, pre 1998, pre 1990 probablemente o 1980 también.
ya habían destruido todo bastante antes de que yo nazca.
el “torneo paso del rey 2008” no existe. de chico (probablemente año 2008 y 2009) jugaba en unas canchas de 5 un torneo de futbol que se llamaba “torneo amistad”.
concepto es que nadie salía campeón, era jugarlo nada más. Nos importaba mucho ganar y había recuento de goleadores o esas cosas, pero no de puntos.
Una vuelta, creo que en el 2010, ya uno de los últimos años que fui, me dieron la cinta de capitán.
El torneo amistad era un nombre ridículo para una canción, por eso inventé ese otro y porque me interesaba que mi barrio,
y el barrio donde nació todo esto que describí en este texto, que claramente forma parte de la canción, tenga su merecido protagonismo.
esos +27 jugando en esa cancha en paso del rey me hicieron acordar a mi cuando era chico y jugaba, y me preocupaba por ganar, y me enfrentaba a inseguridades y frustraciones personales en una canchita,
yendo a trabar una pelota o pateando al arco (alguna vez iba adentro y no pasaba nada, algunas veces afuera, y se derrumbaba todo).
cuando quieras podemos intentar volver a empezar, cuando quieras podemos fingir que nunca existimos juntos en el mismo lugar.
no puedo afirmar que no sea mucho más que una frase que me surgió y me gustó. ni yo sé bien si habla sobre alguien o no.
a veces creo que es la relación humano-naturaleza, a veces una relación que tuve allá en 2021. pero no sé por qué le diría eso, si en realidad nunca estuve dispuesto a volver a empezar.
Capaz era solo el deseo y lo sublimé en esta canción. los que hacemos canciones (si es que me puedo incluir ahí, técnicamente creo que sí) hacemos esas cosas.
y los oyentes admiran a quienes sublimaron en una canción aquello con lo que querrían hacer lo mismo. ¿Hay alguien ahí?
si querés podemos ir al río a ver cómo nuestra especie destruyó todo. ya quedó explicado el por qué del río. pero todavía no admití dentro de este texto que esa invitación fue real, y si obvio que lo fue.
no se si la otra persona lo entendió y lo vivió igual que yo, no esperaba eso tampoco, el conurbano ya de a poco va siendo post-apocalíptico.
El apocalipsis no es una explosión nuclear como en las películas, es el lento proceso de la destrucción que está ocurriendo ahora mismo.
Si disfrutamos de esos paisajes post-apocalípticos en películas, videojuegos, que se yo, esas abstracciones o simulaciones de la vida.
¿por qué no lo haríamos ahora, ya? vivimos en ellos, o en el desarrollo de ellos. qué hipócrita vivir a 7 cuadras del reconquista y humillarlo, por estar podrido,
como si fuese esa su condición y no la nuestra.
pero ahí estuvimos, aunque sea un rato. en ese río (el mío) y en otro (el río Luján, el de ella). El mío es más feo y peligroso, pero es el mío y por eso lo quiero.
¿Seremos pocos los vecinos que nos hacemos cargo de él estando así tan arruinado? hay muchos que no lo reconocen, como un hijo no deseado.
yo sí lo hago y hace tanto no voy a admirarlo que estoy pensando que estoy fallando y que apenas tenga la oportunidad tengo que volver a hacerlo.